COSAS QUE NUESTRO CUERPO HACE Y NO SABEMOS PORQUÉ / Club de lectura de los martes
1. EL
HIPO
De
repente tu cuerpo empieza a hacer ese sonido ridículo, no puedes controlarlo.
El hipo es una de las cosas que tu cuerpo hace sin sentido y durante mucho
tiempo nadie supo para que servía.
Esto
es lo que pasa por dentro: debajo de tus pulmones tienes un músculo grande, el
diafragma que sube y baja para que respires. A veces ese musculo sufre un
espasmo, una contracción brusca e involuntaria. Cuando eso pasa, tragas aire de
golpe y una pequeña válvula en tu garganta se cierra para cortarlo. Ese cierre
es el “hip” que escuchas. ¿Y para qué sirve? Para nada y esa es la parte más
interesante. La teoría más aceptada es que el hipo es una herencia de nuestros
antepasados más antiguos, es un reflejo viejísimo que quedó grabado en nuestro
cuerpo y que ya no tiene ninguna función. Es como un botón que la evolución
nunca terminó de desconectar. Por eso ningún truco para quitarlo funciona de
verdad. Hay muchísimas cosas que pueden desencadenarlo:
-
Comer demasiado o demasiado rápido
-
Tomar bebidas gaseosas
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Beber alcohol
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Cambiar bruscamente de temperatura
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Reírse mucho
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Tragar aire
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Comer alimentos muy picantes
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Emocionarse, sorprenderse o ponerse nervioso
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Hablar mientras comemos
Y a veces, simplemente aparece sin que sepamos porqué, aunque
casi siempre se va solo cuando el musculo se relaja.
Un dato curioso lingüístico sobre la palabra “Hipo” es que en
ingles se dice “hiccups, en italiano “singhiozzo y en francés “hoquet”. El
sonido del hipo cambia muchísimo entre personas, pero nuestro cerebro reconoce
inmediatamente ese pequeño “hip”.
2. EL BOSTEZO CONTAGIOSO
Cuando
alguien bosteza y tú lo ves, en segundos y sin poder evitarlo bostezas tú
también. El bostezo se contagia porque entre los seres humanos hay “empatía” y
es de lo más fascinante que tu cuerpo hace. Se cree que el bostezo contagioso
es porque tu cerebro tiene un sistema que nos hace imitar casi en automático lo
que hacen los demás. Es el mismo mecanismo que te hace sonreír cuando alguien
te sonríe, o llorar cuando alguien llora, o alguien recibe un golpe que sientes
que también te duele a ti
¿Para qué bostezamos?
Durante
años se dijo que era por falta de oxígeno, pero actualmente se cree que el
bostezo ayuda a enfriar tu cerebro, al abrir tanto la mandíbula y tragar aire,
refrescas la sangre que sube a la cabeza como un ventilador interno. Es tan
fuerte el contagio de un bostezo que hasta tu perro puede bostezar porque tu
bostezaste. De hecho, entre los perros y los chimpancés, también se contagian
el bostezo. Tu cuerpo, sin que tú lo decidas, está sincronizándose con los
seres que te rodean.
3. LA PIEL DE GALLINA
Sientes
frio o escuchas una canción que te emociona y de repente tu piel se llena de
bultitos y los vellos de tus brazos se ponen de punta. La piel de gallina es un
reflejo muy viejo. Sirvió muchísimo a nuestros antepasados con pelo. Cuando se
siente frio, el vello erizado atrapa una capa de aire y te mantiene más
caliente; como cuando un gato se esponja, y con el miedo ese mismo vello
erizado les hacía parecer más grande y amenazante ante un depredador como hace
un gato asustado.
Lo que ocurre en el cuerpo es que unos
músculos diminutos en la base de cada vello, se contraen y lo levantan.
¿Y
para qué sirve eso? El humano actual perdió casi todo ese pelo que cubría el
cuerpo, pero el reflejo sigue funcionando perfectamente bien. La piel de
gallina no solo ocurre con el frio o el miedo, también ocurre con una emoción:
una canción, una escena, un recuerdo; tu cuerpo reacciona a la belleza con el
mismo reflejo que nuestros antepasados usaban para sobrevivir, un sistema de
defensa prehistórico por una buena canción.
En
ingles existe la expresión “goosebumps” que significa “piel de ganso”
4. EL PIE DORMIDO
Te
levantas después de estar mucho tiempo sentado de cierta forma, y de repente tu
pie no es tuyo, esta entumecido y pesado. Y cuando la sangre vuelve, llegan
esas “cosquillas” insoportables que todos alguna vez hemos sentido y casi nadie
sabe que es en realidad.
Existe
un mito que dice que la circulación sanguínea se corta y ya, pero lo que pasa
es que, al quedarte mucho tiempo en una misma postura, aprietas un nervio. Por
ejemplo: cuando te sientas con una pierna encima de la otra o permaneces
sentado sobre una pierna. Ese nervio
deja de mandar señales con la normalidad habitual y por eso el pie se siente
dormido, ausente, como apagado. Y ese cosquilleo que sientes, es el nervio
reactivándose. Cuando quitas la presión, el nervio vuelve a la vida, aunque no
todas sus fibras despiertan al mismo tiempo y ese despertar es el cosquilleo
que se siente. No es peligroso, es temporal, y en realidad, es una buena señal
porque significa que todo está volviendo a funcionar. Esto no ocurre solamente
en los pies. También podemos sentirlo en las manos, los brazos, las piernas,
los dedos o incluso en alguna parte de la cara
5. RUIDOS DE LAS TRIPAS
Estás
en silencio, en un lugar donde no deberías hacer ruido y de repente, tu estómago
suelta ese rugido larguísimo y vergonzoso. Todos pensamos: “Tengo hambre”, pero
la verdad es más extraña de lo que creemos. Ese sonido no viene solo del
estómago; sino de los intestinos. Se produce cuando tu tubo digestivo se
contrae para empujar comida, líquidos y sobretodo aire. Al moverse ese aire por
unos tubos casi vacíos, retumba como cuando soplas por una manguera. El ruido
es más fuerte cuando el estómago está vacío, simplemente porque no hay comida
que amortigüe el sonido. Decimos que tenemos hambre, pero casi nadie sabe que
nuestro tubo digestivo hace esto siempre, aunque tengamos hambre o no. Cuando
hemos estado un largo rato sin comer, el cuerpo activa un tipo de ciclo de
limpieza que barre todos los restos para dejar todo listo para la próxima
comida. Entonces estos ruidos no son tu cuerpo pidiendo comida, son tu cuerpo
pasando la aspiradora por dentro.
6. EL DEJA VU
Estás
viviendo un momento totalmente nuevo y de repente te golpea una sensación
imposible.
-
“Esto ya lo viví antes” – piensas.
Exactamente esto, esta escena, esta conversación.
Esto
dura un par de segundos dejándote completamente desconcertado. El deja vu es
una de las experiencias más extrañas de la mente humana y su explicación es
fascinante. La teoría más aceptada dice que es un error de sincronización en tu
memoria. Tu cerebro tiene un sistema para reconocer lo que ya conoces y otro
para procesar lo que pasa ahora mismo. En un Deja vu esos dos sistemas se
cruzan un instante, el cerebro etiqueta por error “el presente” como si fuera
un recuerdo. Estas viviendo algo por primera vez, pero tu cabeza lo archiva
equivocadamente como ya visto. Otra idea complementaria es que tu cerebro
detecta un parecido entre la situación actual y algo que sí viviste antes, pero
que no recuerdas con claridad. La escena nueva se parece lo suficiente a un
recuerdo borroso como para sentir esa sensación de familiaridad sin que puedas
indicar de donde viene. Sea cual sea el mecanismo, el Deja vu no es un recuerdo
de otra vida ni una premonición; es tu memoria tan poderosa como es, teniendo
una pequeña falla.
7. EL PÁRPADO QUE SALTA
De
repente tu párpado empieza a temblar. Ese temblor diminuto que tu sientes muy
claro, pero que casi nadie más lo nota. Puede durar segundos o volver durante
días y entonces te preguntas si algo anda mal.
Ese
como el aleteo de un pájaro. Es en realidad un pequeño espasmo de los músculos
alrededor del ojo que se contraen sin que se lo ordenemos, y esto pasa por el
estilo de vida que llevamos. Casi siempre es por cansancio, estrés, exceso de
cafeína y estar demasiadas horas frente a pantallas forzando la vista. El
temblor de párpado suele ser la forma que tiene tu cuerpo para decirte que
estás agotado, que dormiste poco, que tomaste demasiado café o que tus ojos
necesitan un descanso. No es peligroso y casi siempre se va solo cuando
descansas. Es solo el cuerpo pidiéndote que pares un poco.
8. LLORAR CON LA CEBOLLA
Cortas una cebolla en tus ojos se
llenan de lágrimas sin que estés triste. Cuando cortas una cebolla rompes sus
células y eso libera unas sustancias que, al mezclarse con el aire, forman un
gas irritante que sube flotando hasta tus ojos. Tus ojos detectan ese gas como
una amenaza y reaccionan de la única forma que saben: producen lagrimas a toda
velocidad para limpiar el irritante y protegerse. La planta de cebolla desarrolló ese gas para
molestar a los animales que intentan comérsela. Cada vez que lloras cortando
una cebolla, en realidad estás perdiendo una batalla química contra una
verdura. Hay un truco real, por cierto: enfriar la cebolla antes de cortarla,
frena ese gas y lloras mucho menos.
9. DEDOS ARRUGADOS EN EL AGUA
Estás
un rato en la tina o en la piscina y al salir, la piel de tus dedos de las
manos y de los pies está arrugada como una “pasa”. Algunas personas creen que
es porque la piel absorbe agua y se inflama, pero la verdad es mucho más
sorprendente. Es una decisión de tu sistema nervioso. Estas arrugas las provoca
tu propio cuerpo a propósito. Los vasos sanguíneos de tus dedos se contraen y
funcionan como las suelas de un zapato o una llanta: le dan un agarre perfecto.
Con los dedos arrugados sujetas mejor los objetos y resbalas mucho menos sobre
superficies húmedas. En otras palabras: esto es un sistema antideslizante que
tu cuerpo activa cuando lo necesita.
10.
EL NUDO EN LA GARGANTA
Estás
a punto de llorar o conteniendo una emoción fuerte y aparece esa sensación de
un nudo en la garganta, como si algo no te permitiera tragar. No es tu
imaginación; es física real en tus emociones. Cuando sientes una emoción
intensa, tu cuerpo activa la respuesta de estrés, la misma de pelear o de huir.
Entonces necesitas más oxígeno y una válvula en tu garganta llamada “Glotis” se
mantiene más abierta para dejar pasar más aire, pero al mismo tiempo tragas y
para tragar se requiere cerrar justamente esa válvula. Entonces tu cuerpo
intenta hacer dos cosas opuestas al mismo tiempo: mantener la garganta abierta
y cerrarla para tragar. Ese tirar y aflojar los músculos en la garganta es lo
que se siente como un nudo. Es tensión muscular causada por el sistema nervioso
emocionado, por eso, el nudo aparece igual con una tristeza que con una alegría
enorme. A tu garganta no le importa que emoción sea. Lo importante es que sea
intensa.
11.
TRONAR LOS DEDOS
Estiras
los dedos, el cuello o la espalda y suena ese “crac” tan satisfactorio
¿Qué
es ese sonido?
Dentro
de tus articulaciones hay un líquido que las lubrica, y en ese líquido hay
pequeñas burbujas de gas. Cuando estiras la articulación, el espacio interior
se agranda de repente, las burbujas colapsan y ese estallido diminuto de gas es
el “crac” que escuchas.
Es
algo inofensivo y relajante


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