Club de lectura de SpanishUP2U - Cumpleaños de Charles Chaplin
Charles Chaplin nació en el año de 1889 y murió en el año 1977. Fue un actor, director y compositor británico considerado una de los artistas más influyentes en la historia del cine, mundialmente famoso por su personaje de Charlot.
Se
cuenta que alguna vez entró de incógnito a un concurso de imitadores de Charlot
y no ganó. ¡Quedo en tercer lugar!
No
sólo actuaba y dirigía; también componía música para sus películas.
Tuvo
una infancia muy difícil porque creció en extrema pobreza en Londres, y pasó
tiempo en orfanatos. Esa experiencia influyó mucho en el tipo humano y social
de sus películas.
Se
dice que Chaplin era un perfeccionista obsesivo. Podía repetir una escena
decenas de veces hasta que quedara perfecta.
Se
casó varias veces con mujeres mucho más jóvenes que él. Esto fue muy polémico
en su época y dañó su reputación. Sus relaciones eran intensas, con celos,
conflictos y mucha exposición mediática. Primero se casó con Mildred Harris
cuando ella tenía solo 16 años y él 29. Este matrimonio fue breve y muy
problemático. Después se casó con Lita Grey cuando ella tenía 16 y él 35. Este
matrimonio provocó un escándalo enorme y hubo demandas legales. Finalmente
encontró estabilidad matrimonial con Oona O’Neill. Se casaron cuando ella tenía
18 y él 54, y sorprendentemente fue su relación más duradera y estable.
Tuvieron 8 hijos y permanecieron juntos hasta su muerte.
En
el año de 1940, cuando el poder del dictador Adolfo Hitler estaba más alto, y
tenía un control total en Alemania, Charles Chaplin lo ridiculizó pronunciando
uno de los discursos más famosos de la historia: The Great Dictator.
Es
un discurso poderoso, humano y muy adelantado a su época.
El
discurso dice así:
Lo siento, pero no quiero ser emperador.
Ese no es mi oficio.
No quiero gobernar ni conquistar a nadie.
Me gustaría ayudar a todos si fuera posible: judíos,
negros, blancos.
Todos queremos ayudarnos unos a otros. Los seres
humanos somos así. Queremos vivir de la felicidad del otro, no de su miseria.
No queremos odiar ni despreciar a nadie. En este mundo
hay un lugar para
todos, y la buena tierra es rica y puede proveer a
todos.
El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero
lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las almas de los hombres, ha
levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia la miseria y el derramamiento
de sangre. Hemos desarrollado la velocidad, pero nos hemos encerrado en
nosotros mismos.
Las máquinas, que producen abundancia, nos han dejado
en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos; nuestra
inteligencia, duros y crueles.
Pensamos demasiado y sentimos muy poco.
Más que máquinas, necesitamos humanidad. Más que
inteligencia, necesitamos bondad y dulzura. Sin estas cualidades, la vida será
violenta y todo se perderá.
El avión y la radio se han acercado. La verdadera
naturaleza de estos inventos clama por la bondad del hombre, clama por la
fraternidad universal, y la unión de todos nosotros.
Incluso ahora, mi voz está llegando a millones en todo
el mundo, a millones de hombres, mujeres y niños desesperados, víctimas de un
sistema que hace que los hombres torturen y encarcelen a inocentes.
A los que pueden oírme, les digo: no se desesperen. La
desgracia que ha caído sobre nosotros no es más que el paso de la codicia, la
amargura de hombres que temen al progreso humano.
El odio de los hombres pasara y los dictadores
morirán, y el poder que le quitaron al pueblo volverá al pueblo. Y mientras los
hombres mueran, la libertad no perecerá jamás.
Soldados: no se entreguen a estos hombres brutales,
hombres que los desprecian y los esclavizan, que regimientan sus vidas, les
dicen qué hacer, qué pensar y qué sentir.
¡Qué los entrenan, los tratan como ganado, los usan
como carne de cañón!
No se entreguen a estos hombres antinaturales, hombres
máquina, con mentes y corazones de máquina. ¡Ustedes no son máquinas! ¡No son
ganado! ¡Son hombres!
¡Llevan el amor de la humanidad en sus corazones!
Ustedes no odian, porque solo los que no aman odian
y los que no aman, entonces son inhumanos.
¡Soldados! ¡No luchen por la esclavitud! ¡Luchen por
la libertad!
El reino de Dios está dentro del hombre…no de un solo
hombre ni de un grupo de hombres, sino en todos los hombres. ¡En ustedes!
Ustedes, el pueblo, tienen el poder: el poder de crear
máquinas, el poder de crear felicidad.
Ustedes, el pueblo, tienen el poder de hacer esta vida
libre y hermosa, de hacer de esta vida una maravillosa aventura.
Entonces, en nombre de la democracia, usemos ese
poder: ¡Unámonos todos!
Luchemos por un mundo nuevo, un mundo digno que le dé
a los hombres la oportunidad de trabajar, que le dé a la juventud un futuro, y
a la vejez seguridad.
Prometiendo estas cosas, los hombres brutales han
llegado al poder. Pero mienten. ¡No cumplen! ¡Nunca lo harán!
Los dictadores se liberan a sí mismos, pero esclavizan
al pueblo.
Ahora luchemos para cumplir esa promesa.
Luchemos para liberar al mundo, para derribar las
barreras, para acabar con la codicia, el odio y la intolerancia.
Luchemos por un mundo de razón, un mundo donde la
ciencia y el progreso lleven a la felicidad de todos.
¡Soldados, en nombre de la democracia, unámonos!
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